Parte 2
Sábado de mañana. ¿Por qué hacen radio? — Le pregunté a Cecilia, de una. Primero que nada ¡porque nos gusta! Nos dimos cuenta que la radio es un invento bárbaro, que puede tener uno uso social, y que es barato. Es barato tanto para el que escucha como para el que transmite. Tiene el potencial de ser un medio de comunicación verdaderamente democrático. ¡Pero lo principal es que es divertido! La paso con mis amigos, hago nuevos amigos, aprendemos un montón, y hacemos una pila de cosas. También, lo que hacemos tiene un impacto positivo en la sociedad, en el liceo, en la vida del barrio, en nuestra propia vida. La gente sabe que puede recurrir a nosotros. Queremos que la gente tenga la oportunidad de acercarse y contar sus cosas. Nosotros también tenemos cosas para decir. También nos gusta que se hable de las cosas que nos interesan y nos preocupan a nosotros, yo que sé, las cosas que suceden en el barrio, las noticias que afectan a la gente barrio; los partidos, los bailes o los grupos de música en los que de alguna manera participamos. Las organizaciones del barrio también necesitan un espacio de comunicación para comunicarse con la gente, y entre ellas también. Montevideo se ha expandido y nos hemos ido alejando. Necesitamos escucharnos, aprender los unos de los otros, interesarnos y cuidarnos más. Al fin de cuentas vivimos en la misma ciudad. Compartimos más o menos el mismo pasado y el mismo futuro. Hablamos mucho de democracia pero la democracia sólo crece o tiene sentido si la gente se junta, si participa, si se junta a discutir y a decidir cosas. Al final, hacemos radio porque ni la opinión pública ni el estilo de vida democrático son algo dado, que nace y crece solo: van a ser lo que la gente haga con ellos. Nosotros contribuimos haciendo radio, invitando a que la gente participe y haga sus programas, que vayan formando su propio público y sus propias redes, y también ayudando a que la gente se involucre y trabaje para resolver los problemas que nos afectan colectivamente. Si no, no habría discusión ni participación ni nada y la gente se encerraría en su casa a ver la tele y a tragarse sus dramas. Cecilia tiene 17 años y tiene un programa de carnaval. Cuando termino con la entrevista entonces me dice ahora te toca a vos, así quedamos a mano. Se acababa de publicar mi libro Murgas: El teatro de los tablados —esa era otra de las razones de mi viaje a Montevideo—, y el carnaval es muy popular en La Teja.
Viernes, 7 de la tarde. Hoy les tocaba sentarse afuera a Nico y a Sebastián. Estaba reaburrido —me confesó Nicolás, mientras apagaba un Fiesta Light— hasta que la cosa no empezó a cerrar. Era la segunda vez que el mismo Volkswagen pasaba por la cuadra. De hecho, el mismo de cuando allanaron el comedor la semana pasada. Entonces todo empezó a suceder muy rápido. Fer agarró el grabador y los casets. Meche se fue en la bici con la consola en la mochila. En minutos llevamos el transmisor y el amplificador —lo más caro— a un lugar lo suficientemente distante. Manuel se quedó con los compacs y los diarios. Gabi fue la última en salir, y ni siquiera se olvidó del mate ni de los pan con grasa, que en esos momentos de apuro […] Para cuando entraron Corradi, el gordito de la DNC y el sargento Muñoz no quedaba casi nada: la garrafa con una ollita, un cenicero todo sucio, el poster de Metallica, una osamenta de vaca, unos cables que hacen las veces de antenas, la libreta con los resultados del miércoles y los partidos que se van a jugar mañana. “Bueno, igual ahora saben que les estamos respirando en la nuca. La próxima vez la van a pensar dos veces”, les escuchó decir la vecina mientras se subían de nuevo al auto.
Sábado, 10 de la mañana. Apenas acabábamos de entrar y bajar todo cuando golpearon la puerta. Había cuatro policías de uniforme, Corradi, Muñoz, el pelado de saco azul y uno todo rapado de vaquero y campera de cuero que nunca habíamos visto antes. Les avisamos, fue lo único que dijeron. Se llevaron todo, hasta la bandera de la radio que había hecho Ana para la conferencia de prensa del otro día en el liceo. Fue un desastre; y nos reasustamos. Lo único que se salvó fueron los compacs y un micrófono. La verdad, fue terrible. ¿Por qué nos hacen esto? Si ellos saben bien lo que hacemos y que es más que nada pasarla bien y tener un espacio propio.
A la mañana siguiente. Ese domingo madrugué como hacía tiempo no madrugaba. Walter me estaría esperando en su moto en la Plaza 25 de mayo, en el mismo corazón de La Teja, y si tomaba el 76 tenía para casi una hora de viaje. Cuando llegamos Florencia estaba en el micrófono —muy contenta— anunciando que estaban otra vez al aire como todos los domingos. Emisora de la Villa les había prestado un amplificador de repuesto, La Esquina un CD player y unos auriculares, y el resto se lo habían pedido prestado a la radio de la FEUU y a la Coordinadora que siempre tienen equipos de repuesto para ocasiones como esta y otras emergencias semejantes. De regreso al Centro, Walter me explica que la idea es que ninguna estación sea acallada por un allanamiento o por la confiscación de equipos y que uno de los objetivos de la Coordinadora es precisamente hacer posible que todos puedan salir al aire todo el tiempo.
27 de agosto. ¿Por qué piensas que el gobierno no autoriza el funcionamiento de estaciones de radio de baja potencia? —le pregunté. A decir verdad no te lo puedo explicar, no lo entiendo muy bien. La mayoría de los países de América Latina autorizan el funcionamiento de estaciones de radios de baja potencia, y hasta EE.UU. —Uruguay es el único país en que esto no sucede. Primero, nuestras transmisiones no interfieren ni compiten realmente ni con las radioemisoras comerciales ni con las estatales. Lo nuestro es más bien una actividad cultural de pequeña escala orientada hacia la comunidad. Por otra parte, nosotros pensamos que la regulación vigente, elaborada durante la dictadura militar, no es legítima y necesita ser revisada y puesta a tono con una cultura democrática. En abril [de 1996] el presidente [Juan María Sanguinetti] sorprendió a todos cuando autorizó las transmisiones en vivo desde el Encuentro, reconociendo que tenemos un propósito cultural y que realizamos un servicio a la sociedad. [Se refiere a la Resolución D/481 del 25 de abril] ¿Cómo pensar que somos subversivos si hasta el propio presidente nos apoya, aunque no comparta nuestras ideas? Pero muy poco después, no sé si por presión de ANDEBU, de Defensa o qué, cambió de opinión y continuó la persecución y la represión. O sea, es todo muy errático e impredecible. Es político —subraya Ana. A veces nos dicen que es un tema técnico, que no hay espacio para tantas radios, pero a la semana siguiente nos enteramos que repartieron treinta o cuarenta nuevos permisos de FM porque según Dehl “si no ocupamos el espectro lo hacen las radios argentinas y brasileñas”. Las radios comerciales tampoco nos quieren, no sé, se sienten amenazadas, o es que quieren tener el monopolio de la radiodifusión. Pero no sé, en verdad no entiendo. Pero seguramente tiene que haber alguna explicación para el grado de violencia y de rencor con se oponen a nuestra existencia y nos persiguen. Pero volviendo a tu pregunta, capaz que vos tendrías que preguntárselo a ellos. (Es ese tipo de “trabajo de campo” —o de bajada a tierra— que lo llena a uno de entusiasmo y de esperanza, y por qué no, de orgullo también. Mientras volvía, le pedí al taximetrista que parara un momentito y le saqué una foto a unos carteles que anunciaban la frecuencia y los horarios de transmisión de 104.9 Emisora de la Villa.)
III. Una de piratas
Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
Orígenes de las radios
Las primeras radios artesanales en el Uruguay surgieron a fines de la década del 80, durante el período de "transición a la democracia” que siguió a los doce años de dictadura militar (1973-1985): “Tengo idea que funcionó alguna [radio] anteriormente por el Museo Nacional de Radio Móvil llamada Radio Luna o algo así que eran anarquistas y que funcionó por muy poco tiempo. Después salió una que tuvo algunas emisiones nada más que se llamaba Radio Tirando a Rebelde que tuvo alguna conexión con la Coordinadora Anti-Razzias en 1988. Esta radio surgió en un campamento juvenil realizado en Libertad (Depto. de San José) que se llamaba La Otra Historia, y que tuvo lugar el 13, 14 y 15 de octubre de 1989”. (Entrevista FEUU, agosto de 1996).
Según recogen posteriormente Bouissa et al., entre 1986 y 1987 se realizaron varias pruebas y experiencias pioneras asociadas a la formación de la Red de Teatro Barrial, a una cooperativa de bandas de rock y a un grupo de graffiteros que se reunían en Malvín, en el Molino de Pérez. De allí habría surgido la idea de Radio Luna, que transmitía desde una camioneta combi. (Bouissa et al., p.59)
En 1988 también habría empezado a transmitir la radio de “Willy” (Radio De Mente) quien lo hacía sólo y desde el dormitorio de su propia casa, en el Parque Batlle. (Bouissa et al., p.61)
En ocasión del Tercer Encuentro de Teatro Barrial de 1990, en la Asociación Cristiana de la Teja, también se formó la radio Agítese antes de usar, con la idea de cubrir el evento “en directo”. Una experiencia similar, más o menos por la misma fecha, tuvo lugar en el Liceo de Florida, también ligada al mismo grupo de radioaficionados, de la Red de Teatro y la revista subterránea El Minga. El Sur (Centro), Brillante FM (Casabó), Emisora del Oeste, la única radio pirata comercial sin ningún fin social (Cerro), fueron otras experiencias radiales puntuales de principios de los 90 (Bouissa et al., p.63)
El 19 y 20 de octubre de 1991, y en el marco de las actividades de “El despegue” organizado por el club Progreso y el Club Gastronómico del Liceo 38 se formó y comenzó a transmitir Emisora Oeste, la primera radio en transmitir en La Teja y sus alrededores. (El Puente. Nuestra Historia. Impreso de página web). Tres años después, el 16 de julio de 1994, y luego de una primera experiencia piloto en octubre de 1993, comenzó a transmitir El Puente FM. (El Puente. Nuestra Historia. Impreso de página web; también, publicado en El Tejano, 1994)
Durante el verano de 1995 también funcionó una radio llamada Voces de Belvedere, que operaba con un viejo transmisor y una antena confeccionada con un tubo de aluminio, que salía al aire todos los días de 19:00 a 23:00, y que pasaba “música que ya no se podía escuchar en las otras radios”. Tenía un alcance de 6 km y cubría seis barrios. Además de música también abordaba temas de discusión tales como la anti-concepción, el día del boicot a McDonald, los abusos de la policía y temas políticos relacionados con la Intendencia o el Frente Amplio.9
Radio FEUU se formó en 1988, reapareció diciembre de 1995, se paró por un tiempo y volvió a reaparecer en 199610.
En octubre de 1996, los liceos IAVA, Zorrilla, Miranda, el 10, el 34 y la IEC también formaron sus propias “radios liceales” (uno de los resultados de la protesta estudiantil de agosto de ese mismo año), había una nueva radio en Barros Blancos, dos en Las Piedras, y en general, "más y más gente se est[aba] sumando e interesando en el asunto"11.
En efecto, cuando comencé a investigar el tema de las radios comunitarias a mediados de 1996 sólo en Montevideo hallé más de una docena de radios transmitiendo en distintas frecuencias de la banda de FM. Estas eran: Radio El Puente (103.5), Radio FEUU (102.5, 92.5), Emisora de la Villa (104.9), FM Alternativa (97.9), Radio Oeste (105.1), Lejano Oeste (97.5), Radio Demente (también en 103.5), La Esquina (104.1), Emisora de Emergencia (101), Radio Uyuyuy (107.5), La Teja Libre (105.3), La Intrusa (106.3), Radio Buceo, Al Sur, Parque Battle y FM Jardines del Hipódromo.12
Más tarde supe del nacimiento Radio IAVA y Sembrando (103.5, 104.1). Radio Subrreta (104.1) y 1811 de Las Piedras, Al Sur de Florida, El Anzuelo de El Pinar) y Radio Oxígeno de La Paloma (Durazno) eran prueba, a su vez, que el movimiento está presente más allá de la capital13.
A fines de 1997 aparecieron radio Ciudad Dormitorio (Barros Blancos), La Piojosa (Cerro), Yacaré (Artigas), La Villa (Villa García) y La Canuta (una fusión de Uyuyuy y De Mente) (Bouissa et al. p. 78)
Las razias y su negación
Las radios alternativas fueron un importante instrumento de denuncia y de protesta contra las razzias policiales —y la violencia policial— que afectaban principalmente a los jóvenes de los barrios periféricos de Montevideo, las zonas más golpeadas por el aumento del desempleo y el deterioro de los salarios producto de las políticas económicas neoliberales. Por cierto, hoy el 45% de los jóvenes uruguayos proviene de hogares y barrios con ingresos por debajo de la línea de pobreza y los niveles de deserción liceal y de desempleo juvenil en estos sectores son francamente desalentadores.
Las razias estaban dirigidas principalmente a los jóvenes de las clases populares por su modo de vestirse, su modo de llevar el pelo, la música que escuchan, sus preferencias sexuales, el modo de hablar y comportarse en público, etc. Si bien es cierto que esta subcultura puede algunas veces estar asociada al consumo —y al abuso— del alcohol y las drogas, a casos criminales y a hechos violentos, esta conducta, obviamente, ni se puede generalizar ni es, de ninguna manera, patrimonio exclusivo de los jóvenes ni de los jóvenes de los barrios populares. Es sólo que este sector es una "presa más fácil", por ser estos barrios menos visibles a la opinión pública, y porque allí los abusos de la policía pasan sin ser vistos, o si salen a la luz, son rápidamente justificados.
Al igual que con las revistas subterráneas de mediados de la década de los ochenta, las primeras radios piratas fueron un vehículo para denunciar y protestar la represión policial tanto como un punto de encuentro y un marco de referencia cultural (estético, temático, símbólico, discursivo) para la subcultura de los jóvenes montevideanos.
Según Laura Pallares y Luis Stolovich (1991): “la expresión de mensajes alternativos por parte de sectores que no están representados en los medios de comunicación se torna difícil. Una de las formas que hacen posible la difusión es la contratación de espacios en algunas radios, sobre todo en Montevideo, como es el caso de audiciones político-partidarias, sindicatos o de varios programas dirigidos por mujeres —que abordan la temática de género. El caso extremo de expresión fuera de las restricciones de ondas hertzianas que son reguladas por el Estado es el de las radios "piratas", no comerciales, que no cuentan con autorización estatal. Estas tuvieron su auge en 1988, fueron manejadas casi siempre por jóvenes, contando con un mensaje contra-cultural —por ejemplo abordando la temática del sexo y la homosexualidad—, y se inscribieron en el mismo fenómeno joven de las publicaciones subterráneas”.14
Desde los orígenes y a lo largo de la década de los 90, sin embargo, ya es posible hablar de la existencia de dos o tres orientaciones o vocaciones radiales diferentes: una más pirata, individualista, libre y rebelde (¿anarco-punk?), una comercial casera e “informal” (caso de la primera Emisora Oeste) y otra más propiamente colectiva y comunitaria, orientada a formar redes entre distintos espacios y organizaciones sociales, no interesada en la clandestinidad, y que buscaba jugar un papel de foro o encuentro barrial.
Las radios y los barrios
A excepción de Radio FEUU (de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay) que es una radio itinerante y cuyo público es el estudiantado en general, la mayoría de las radios están enraizadas en uno o más barrios de la ciudad —por lo general, barrios periféricos donde viven la clase trabajadora: El Puente, La Teja Libre y La Intrusa están asociadas a la zona de La Teja, Pueblo Victoria, Tres Ombúes, Belvedere y Nuevo París; Emisora de la Villa a la Villa del Cerro; Lejano Oesteal Paso de la Arena; FM Alternativa a Belvedere; Emisora de Emergencia al Parque Posadas, Prado y Paso Molino; La Esquina al Cerrito de la Victoria; Uyuyuy a la Unión, Villa Española y los alrededores del Cilindro; IAVA al Centro, Radio Buceo al Buceo, Espacio y Sembrando a Jardines del Hipódromo, etc.
Radio De Mente es una radio especial. Si bien puede ser escuchada desde la zona del Parque Batlle hasta Malvín ellos no se piensan necesariamente asociados a estos barrios: ellos simplemente quieren tener una radio y estar en el aire. De hecho, hasta prefieren al apelativo de radio trucha al de radio comunitaria, y no quieren ser legalizados por temor a dejar de ser espontáneos: “amamos nuestro carácter de radio trucha y lo defendemos (...) es más emocionante”.15
Organizaciones en red
Muchas radios comunitarias de baja potencia surgieron como una ramificación natural de experiencias y proyectos culturales de la más diversa índole: revistas under, periódicos barriales, grupos de teatro, centros culturales, agrupaciones estudiantiles liceales, comedores, policlínicas, parroquias, clubes sociales y deportivos, murgas, comisiones de fomento, centros comunales, y otras organizaciones sociales y culturales por el estilo —todo lo cual habla de la gran riqueza social y cultural de estos grupos sociales y zonas de la ciudad.
La radio El Puente FM de la Teja, por ejemplo, nació en 1994 como una actividad social y cultural relacionada al periódico barrial El Tejano, creado en 1989. El Tejano, a su vez, surgió como una de las actividades organizadas por la Coordinadora Anti-Razzias —una respuesta barrial y generacional a las razzias policiales de los ochenta— y un conjunto de otras organizaciones sociales barriales integrantes de su Consejo Editorial (El Hurgador 1996b p. 2).
En este sentido, las radios comunitarias son en parte una respuesta a la pobreza de la oferta cultural comercial y a la represión estatal, y en parte son una expresión de posturas y propuestas culturales afirmativas con proyectos culturales y políticos propios, en vez de ser simplemente manifestaciones negativas o recativas.
IV. Antecedentes
En Europa
Algun autores trazan los orígenes de las radios alternativas hasta las “radios sindicales” —controladas por los obreros— durante la República de Weimar, a fines de la década del 10 y principios de la década del 20. (Bouissa 33)
En España, durante el último período republicano, en 1932, se autorizó el funcionamiento de “radios locales de baja potencia”, cosa que luego se extendió a otros países europeos (Inglaterra, Suecia, Italia, etc.).
En 1958 se dio una experiencia de “radio pirata” cuando Radio Merkur comenzó a transmitir desde un barco anclado frente a la costa de Dinamarca. La experiencia se repitió con Radio Nord (en Suecia), Radio Veronique (en Holanda) y Radio Caroline y Radio Atlanta (en Inglaterra). (Bouissa 36)
A fines de los ‘60 y durante los ‘70, para contrarrestar el peso de las “radios oficiales” (tipo BBC de Londres, o la propia RAI, todavía muy impregnada por la cultura del control mediático fascista), lo mismo que el de las “radios comerciales” y roqueras respaldadas por los grandes sellos discográficos y las grandes multinacionales norteamericanas (Coca Cola, Ford, Lever, American Tobacco) aparecieron las “radios libres”, como Radio Bologna, Radio Parma y Radio Milano Internazionale, y las “radios piratas” que transmitían fuera de fronteras —pero desde tierra firme— como Radio Monte Carlo, Capo d’Istria (Yugoslavia), Montecenari (Suiza) y Radio Luxemburgo (Bouissa 36-40).
Daniel Gatti, por su parte, recuerda el caso de Radio Libertaire en Francia16.
En América
Hablar de radios clandestinas en América Latina usualmente conduce a pensar en la legendaria “radio rebelde“ Radio Venceremos de El Salvador 17 y otras “radios guerrilleras” de América Central, las cuales eran órganos de difusión y formas de comunicación que operaban en el contexto de las guerras civiles y las dictaduras que asolaron la región durante los 80.
Según Bouissa et al. (1998) también hubo varias experiencias de “radios sindicales” en Bolivia, tales como Radio Sucre, la radio de los maestros, organizada en Catavi en 1947, y las “radios mineras” —que condujo a la formación, en 1956, de la Red de Emisoras Mineras. (Bouissa 33) Una experiencia similar tuvo lugar en 1987 en San Pablo, porque “cuando acontecía una cosa en las asambleas o en el movimiento sindical la radio y la TV hablaban y mostraban otra” (Bouissa 33).
En 1947 en Sutatenza (Colombia) el cura José Salcedo armó una radio de aldea con fines educativos y evangélicos que llegó a convertirse en una cadena de ocho radios. A partir de los ’60 las radios “educativas” y “evangélicas”, principalmente de orientación cristiana, y dirigidas a los campesinos, a los pueblos nativos y también a las poblaciones marginales, se han expandido y convertido en una verdadera institución en Latinoamérica.
Parientes de las anteriores en Ecuador surgieron “las escuelas radiofónicas populares” (41), en México, “las radios indigenistas”, como La voz de la montaña, y que formaban parte de una red de emisoras educativas impulsadas por el Instituto Nacional Indigenista (50), y en Haití, la Radio Soleil organizada en 1978 por la Conferencia de Episcopal (post-Medellín) para luchar contra la dictadura de Duvalier.
En Argentina se dieron también experiencias de radios en villas y asentamientos en la modalidad de “radio propaladora” (Bouissa 44), como el caso de Radio de Villa 21 —luego convertida en FM Zapucay— que fue una experiencia catalizadora y que influyó en la formación de algunas de las primeras experiencias de radios de baja potencia en el Uruguay, caso de Radio Luna, Tirando a Rebelde, Uyuyuy, La Intrusa, etc. Una experiencia similar fue la de la radio propaladora de la comunidad de Macusani (en Puno, Perú) luego convertida en Radio Allin Capac FM.
También hubo experiencias de radios “truchas” o de la barra de la esquina (como Emisora el Bulo de Merlín), así como radios feministas, como Radio Tierra en Chile, el Colectivo Radial Feminista en Perú, o el Colectivo Ondas de Mujeres, organizada por participantes de la radio comunitaria Centre-Ville en Canadá.
En Canadá sobresalen además las radios —y las redes de radios— de las comunidades étnicas y de los pueblos nativos, como la Radio Wawatay, fundada en 1973. (42)
En Estados Unidos las radioemisoras en FM de baja potencia (low power FM o “LPFM”) de la comunidad o dirigidas “hacia la comunidad” se comenzaron a usar en los años 80 por parte de la comunidad negra. Según McChesney18, el pionero en este sentido habría sido el activista negro Mbanna Kantako de Springfield, Illinois. La comunidad negra norteamericana, lo mismo que otras minorías y subculturas urbanas (punks, pacifistas, ecologistas, etc.), sentían que los medios de comunicación masivos no contemplaban sus intereses y perspectivas y que tampoco eran un instrumento para su organización y desarrollo como grupo social y personal, y que necesitaban por lo tanto tener sus propios medios de expresión y comunicación.
Otros autores, como “Zeke Teflon”, el autor del panfleto The Complete Manual of Pirate Radio (1996), menciona experiencias puntuales de radios “piratas” en las que él mismo participó en calidad de ingeniero y que datan de 1972. Tal el caso de la KDIL The Big 16 que funcionó hasta fines de la década del 70, pero nunca eliminada por completo. Allan H. Weiner y Anita Louise McCormick en Access to the Waves (1997), hablan de experiencias incluso anteriores, que se remontan a la década del sesenta y a sus aventuras radiales de la secundaria. Entre algunas radios legendarias se suele nombrar a Free Radio Berkeley19, Radio New York International20, KDIL The Big 1621, la Party Pirate22de Tampa, Radio Mutiny.
En todas estas instancias las radioemisiones no estaban autorizadas y eran objeto de persecución por parte de la Federal Communication Commission (FCC), usualmente bajo presión de las emisoras comerciales privadas.23
En todo caso, más que desaparecer, el fenómeno de las “radios piratas”, las “radios libres” o de “las micro estaciones para la comunidad” fue en aumento. En la década de los noventa, cientos de personas y organizaciones realizaban este tipo de radioemisiones, al punto que la propia FCC cambió su posición. Una de las razones para autorizarlas —o dejarlas existir, aun fuera de la reglamentación— fue la de hacer posible la existencia de emisoras negras en peligro de extinción. En efecto, a raíz de la liberalización del mercado de las comunicaciones y el dominio que en dicho marco ejercen las grandes corporaciones (como Clear Channel), las radios negras solían ser obligadas a vender y a desaparecer. Otra razón fue la imposibilidad de realmente evitar su funcionamiento. (McChesney)
En América Latina —y en América en su conjunto— el fenómeno de las radios comunitarias, ilegales o de baja potencia es bastante menos épico, aunque si más variado y extenso de lo que se lo suele presentar.
Eduardo Tamayo, menciona la existencia de una docena de radios comunitarias en El Salvador (organizadas en ARPA), de alrededor de trescientas en Colombia y más de dos mil en Brasil.24
En Uruguay tuvimos la oportunidad de conocer a algunas de estas radios en el marco del Encuentro de Radios Comunitarias en Uruguay de abril de 1996 (que siguió al realizado en Quito, Ecuador, por la AMARC y la CEDEP titulado «Radioapasionados y televisionarios» en noviembre de 199525) al que además de participantes de las radios uruguayas asistieron representantes de Radio La Tribu de Buenos Aires, de Radio Tierra de Chile, de Radio Erbol de Bolivia.26
V. Encuentros y desencuentros
El Affair Roselli (o Historia de un desencuentro)
Un caso de particular interés público —así como de sorpresa e indignación— fue el caso de abril de 1996 cuando el Intendente interino de Montevideo Alberto Roselli (Mariano Arana estaba de viaje) yendo más allá de sus funciones y jurisdicción, colaboró con el Ministerio del Interior y quedó asociado a un caso de allanamiento, incautación de equipos y clausura de una estación de radio comunitaria del barrio obrero de La Teja. Esta insolayable contradicción política resultaba todavía más contradictoria si pensamos que mientras esto sucedía en una parte de la ciudad, en el propio edificio sede del gobierno de la ciudad (en el Palacio Municipal) y en la marco de una serie de actividades culturales relacionadas al hecho que, en 1996, Montevideo fue escogida como “Capital Cultural de Iberoamérica”, la Intendencia Municipal de Montevideo, junto a otras varias prestigiosas organizaciones y personalidades, estaba acogiendo y patrocinando nada más ni nada menos que el “Primer Encuentro de las Radios Comunitarias en el Uruguay”. Huelga decirlo, la mesa política del Frente Amplio inmediatamente señaló esta contradicción y protestó ante tal avergonzante episodio.27
El encuentro
Entre el 25 y el 28 de abril de 1996 se realizó el "encuentro" titulado «Con los pies en la tierra y la voz en el aire». El encuentro fue organizado por radio El Puente FM, Oxígeno FM, FM Alternativa, Emisora de la Villa, Radio FEUU, el grupo Comunicación Participativa Cono Sur-Europa (COMCOSUR), el Grupo Aportes, la Organización de Apoyo y Formación a la Comunicación, la Asociación Cristiana de Jóvenes, el Centro de Investigación y Promoción Franciscano y Ecológico (CIPFE), Cotidiano Mujer y el grupo Amigas de la Comunicación Alternativa (ACA).
Entre los patrocinadores del encuentro se destacaban la Intendencia Municipal de Montevideo, la Universidad de la República, la Universidad Católica Dámaso A. Larrañaga, la UNESCO, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER), la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU), la Fundación Friedrich Ebert de Alemania (FESUR), el Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ), el PIT-CNT, FUCVAM, la UTU, la FEUU, la Iglesia Católica, el Instituto del Tercer Mundo (ITM), el Taller Uruguayo de Música Popular (TUMP), Mundo Afro, DAECPU (Directores de Agrupaciones y Espectáculos Carnavalescos), el Foro Juvenil, el Instituto de la Juventud (INJU).
Entre lo asistentes al encuentro se hallaban participantes y representantes de diversas estaciones de radio de Montevideo, del interior del país y de la región, además de reconocidas personalidades, tales como Mario Kaplún (asesor de la UNESCO en materias de comunicación), Roque Faraone (el Director de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación), Alberto Pérez Pérez (Profesor de la Facultad de Derecho), el argentino Néstor Busso y el paraguayo Arturo Bregaglio, ambos expertos en el área de las comunicaciones vinculados a la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC).28
El 21 y 22 de noviembre de 1996, apenas unos meses después del Encuentro de abril, la Coordinadora organizó el «Foro sobre medios de comunicación social en democracia». El foro se realizó en el Paraninfo de la Universidad de la República, fue declarado de interés nacional por la Junta Departamental de Montevideo, y fue una experiencia del más alto nivel tanto por el número de participantes como por las personalidades que asistieron, las instituciones y organizaciones patrocinadoras y convocantes (la Universidad de la República, el Obispado de Montevideo, la central única de trabajadores PIT-CNT, la Comisión de Derechos Humanos de la Junta Departamental, SERPAJ-Uruguay, el grupo Aportes, etc.).
El programa de actividades, dividido en ocho sesiones o áreas temáticas, permite dar una idea de los puntos de interés y de debate de la reunión, a saber: (1) Informe técnico: “El uso del espacio radioléctrico” (Facultad de Ingeniería), (2) ”Legislación y propiedad de los medios de comunicación” (a cargo de Luis Stolovich, Enrique Roldós, Raúl Fontaina, Eduardo Dourquet y Cristina Ausqui), (3) ”El derecho a la comunicación” (Mario Kaplún), (4) ”¿Por qué nuevos y distintos medios de comunicación?” (Ricardo Viscardi, Rafael Bayce, Roberto Bissio, Washington Uranga, Arturo Bregaglio), (5) “Comunicación y democracia” (Gabriel Kaplún, Ruben Acevedo), (6)”El derecho a radiodifundir en Argentina y en el derecho comparado” (Damián Loreti), (7) “Marco legal en el Uruguay” (Cassinelli Muñoz, Juan Cajarville Peluffo, Oscar López Goldaracena, Jacinta Balbela de Delgue, Dardo Presa, Damián Loreti), (8) ”Desarrollo local, descentralización y comunicación” (Elder Silva, William García, Ana Andrea Caballero, Roberto Viola, Fernando Ambrosi) (Ver Agenda del Foro, e-mail November 20, 1996).
Los gobiernos y los medios
Aunque anecdótico, el «affair Roselli» retumbó en una ciudadanía particularmente sensible y muy preocupada como consecuencia de una larga ola de casos de censura de prensa bastante serios. En un período de unos pocos meses tuvieron lugar varios y repetidos casos de persecución, encarcelamiento, presiones y hasta atentados contra diversos periodistas y medios.
Un caso particularmente grave fue el encarcelamiento de Federico Fasano, director del periódico de oposición La República, por publicar información que vinculaba al presidente de Paraguay, Carlos Wasmosy, con un caso de corrupción. Mayor en gravedad fue la clausura del CX 44 Radio Panamericana (operada por el Movimiento de Liberación Nacional) por cargos de "promover la subversión" por cubrir una manifestación en apoyo de la huelga de hambre de los ciudadanos vascos que iban a ser deportados por estar acusados de estar vinculados al grupo terrorista ETA. (En esa oportunidad, y a causa de la violenta represión policial fue herido y luego falleció el joven Fernando Morroni).
Luego vino el caso del secuestro y las amenazas a un periodista por parte de un comando para-militar. Más tarde, el despido por parte de las autoridades de Canal 4 del periodista Jorge Arellano, a cargo del noticiero de la noche Telenoche 4, y unos meses más tarde, la suspensión del periodista Guillermo Lussich, coordinador del mismo noticiero.29 Más recientemente, la detención de un reportero gráfico del diario El Observador, usando como algunas de las razones su filiación política pasada y sus antecedentes ideológicos, operativo que el entonces Ministro del Interior, Luis Hierro, habría dirigido personalmente vía telefónica (“El teléfono de Hierro. La prensa uruguay en jaque”, Informe Especial Posdata, 29 de julio de 1998).
En efecto, estos y otros incidentes parecen estar relacionados con frecuentes llamadas telefónicas, usualmente por parte de Mario Zanocchi, de la Secretaría de Difusión de la Presidencia, en un estilo similar al de su predecesor, el ex-Secretario de la Presidencia, Walter Nessi (dueño de una conocida agencia de publicidad).30 Este tipo de presiones telefónicas por parte de la Secretaría de la Presidencia, y concretamente, de la oficina del Director de Comunicación Social de la Presidencia, sobre las oficinas de los dueños o directores de los medios de comunicación se dan con escandalosa frecuencia31 por lo que son objeto de repetidas denuncias y protestas por parte de los periodistas y la Asociación Uruguaya de Prensa (APU)32.
En otro episodio, la Presidencia pidió a un periódico matutino "guardar silencio" respecto al «caso Svetogorsky»33. Por lo mismo, Canal 4 recortó una entrevista al presidente por parte del periodista uruguayo Jorge Gestoso, director del noticiero de CNN Internacional para América Latina (producido en Atlanta, EE. UU.), quién denunció y protestó el hecho.34
El Affair Radio FEUU
Otro incidente igualmente llamativo y emblemático fue el ocurrido en torno a la reaparición de Radio FEUU en diciembre de 199535. Creada en 1988 Radio FEUU siempre se caracterizó por hacer públicas las posiciones de los estudiantes universitarios así como de transmitir preocupaciones, discusiones y debates organizados por los estudiantes. En diciembre de 1995, momento en el que el Gobierno tenía que "rendir cuentas" al Parlamento, el debate dinamizado desde Radio FEUU se centró sobre el presupuesto de la Universidad de la República y las protestas estudiantiles en respuesta a lo que se percibió como un intento por parte del Gobierno de reducir los gastos del Estado (en este caso los gastos en educación universitaria pública), en correspondencia con el programa económico neoliberal y las presiones y condiciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional y otras instituciones financieras regionales e internacionales (BID, BM, etc.)
Aunque Radio FEUU contaba con la autorización de las autoridades universitarias para establecerse y transmitir desde el edificio del Hospital de Clínicas (e incluso, esas mismas autoridades desfilaron por los programas de Radio FEUU en repetidas ocasiones), el Ministro de Defensa Nacional, Raúl Iturria, instó a que cesaran las transmisiones y amenazó con entrar a esta dependencia de la Universidad, usar la fuerza, desalojar la radio e incautar sus equipos. Cuando, bajo presión del Ministro de Defensa, el Rector de la Universidad, Dr. Jorge Brovetto pidió a Radio FEUU que interrumpiera las transmisiones, los estudiantes le recordaron —amablamente— que la Universidad estaba "ocupada", y segundo, que la Universidad, constitucionalmente, goza de autonomía respecto al poder político de turno.36 En la medida que la amenaza de desalojo se fue haciendo más concreta, Radio FEUU primero se trasladó a la Facultad de Ciencias, e inmediatamente después pasó a transmitir desde un lugar desconocido: "desde un lugar de Montevideo".37
Luego del debate en torno al presupuesto universitario Radio FEUU interrumpió sus transmisiones y recién volvió a aparecer el 27 de junio de 1996 (aniversario del golpe militar de 1973) esta vez para generar un "debate que la sociedad uruguaya se debe a sí misma acerca de cómo construir una sociedad verdaderamente democrática y el papel que juegan los medios de comunicación en dicho proceso".
Según informa Raúl Zibechi, "la decisión de volver a salir fue tomada en la 7ª Convención de FEUU [...] y reafirmada en la Asamblea General del Claustro. Allí se formó una comisión de los tres órdenes para analizar la situación actual de los medios de comunicación, [...] el problema de los monopolios de la comunicación [...] y la necesaria reglamentación de las radios comunitarias". Para Damián Osta y Andrés Dean, delegados de FEUU, "la situación actual de la comunicación demuestra que hemos heredado una democracia a medias" [...] y “Uruguay sigue siendo el único país del continente en el que las ondas dependen del Ministerio de Defensa"38.
El «affair Radio FEUU», como antes el «Affair Roselli», volvía a traer a un primer plano el tema de las radios comunitarias, su relación con los estudiantes y el tema de la educación, así como su persecución por parte del Estado, la cual se agravó durante 1996.
El affair de la reforma educativa
El clima volvió a enrarecerse en agosto de 1996 cuando las radios comunitarias decidieron apoyar las ocupaciones de los locales liceales determinadas por la Federación de Estudiantes de Secundaria (FES). Tales medidas fueron tomadas como una forma de protesta contra la reforma educativa llevada adelante por el Concejo Directivo Central de la Educación (CODICEN) y patrocinada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con sede en Washington (Urruzola 1996).
La experiencia de las ocupaciones, las respuestas de las autoridades de la educación y del gobierno, y la propia conducta de los medios contribuyó a que se formara una alianza coyuntural entre las organizaciones estudiantiles, las radios comunitarias y otras organizaciones sociales. Las radios, en particular, pasaron a funcionar como puntos de encuentro en los locales ocupados y como órganos de difusión hacia adentro y hacia afuera (esto más simbólico que real). Lo anterior se realizó de una manera responsable y organizada, de tal modo que la Coordinadora fue la encargada de coordinar —valga la redundancia— qué radio iba “a servir” a qué liceo. Como resultado, Radio El Puente funcionó como órgano de difusión del IPA (Instituto de Profesores Artigas), Radio La Esquina hizo lo propio Liceo Dámaso A. Larrañaga, Emisora de la Villa se encargó del Liceo Nº 11 del Cerro, la coordinadora colaboró con el IAVA (Instituto Alfredo Vázquez Acevedo), y así sucesivamente (El Hurgador 1996b 3).
En la medida que las radios comunitarias se convirtieron, al menos mientras que duró el conflicto, en las radios de los liceos ocupados, ello hizo que los medios y el gobierno prestaran más atención al asunto, que las autoridades de la educación (Carmen Tornaría, Germán Rama) se mostraran algo más proclives al diálogo, y sobre todo, al atraer más la atención, y que se evitara la represión y la desocupación por la fuerza. La existencia de las radios no sólo mantuvo a los estudiantes, sus familias y los vecinos conectados entre sí e informados de lo que estaba pasando, también dieron una cierta estructura a la ocupación, aportando un punto de reunión y discusión, un eje de actividades sociales y culturales, un centro de información y difusión, un medio de contacto con el exterior. Por sobre todo, ayudaron a generar —y a sostener— un debate público que sirvió para que no sólo los estudiantes y sus familias sino la ciudadanía toda se interesara, se informara y se involucrara más en el tema de la reforma de la educación.
Apenas unos meses más tarde las radios comunitarias volvieron a participar y a plegarse a otros dos eventos sociales de cierta magnitud. Primero, participaron del acto del Día de los Trabajadores del 1º de mayo de 1997, ocasión en que el Plenario Intersindical de Trabajadores-Central Nacional de Trabajadores (PIT-CNT) autorizó la presencia cerca del estrado de las radios y también permitió que transmitieran el acto en vivo.
Lo mismo ocurrió durante los actos del Día del Trabajo Solidario organizado por el movimiento cooperativo FUCVAM (Federación Unificadora de Cooperativas de Viviendas por Ayuda Mutua) y que fue su forma de celebrar su 27º aniversario.
La presencia del movimiento de las radios comunitarias en ambos eventos sirvió para que la gente se viera las caras, para presentarse y conocerse, y por supuesto, para generar oportunidades de diálogo, cooperación y coordinación entre diferentes grupos y movimientos sociales. También sirvió para ayudar a disipar miedos, mitologías y fantasmas acerca de “las radios piratas”, que son el tipo de fantasías paranoicas que tanto los medios comerciales como el gobierno tratan de inyectar en la imaginación popular. La presencia de las radios en estos actos ampliaron las bases y las redes sociales de las radios y ayudaron a acrecentar su visibilidad y legitimidad en tanto movimiento social (Curuchet 1997).
Espacios propios
Por fuera de los grandes poderes locales e transnacionales que priman en en el campo de la radio en el Uruguay tales como los grupos Romay-Salvo, SADREP, Claxon/Cisneros, etc. (ver Gustavo Remedi, “Escrituras no tan en el aire: El campo de la radiodifusión en el Uruguay s.p. pero disponible) y de la miríada de estaciones sólo llamadas "independientes" que giran a su alrededor, siempre existen —o existieron— un conjunto de empresas de comunicación, más pequeñas, de menor alcance, y en algunos casos identificadas como "de oposición". Tal fue el caso de, por ejemplo, CX 30 La Radio (por un tiempo asociada a la coalición Democracia Avanzada, y que incluía al Partido Comunista del Uruguay), CX 44 Panamericana (propiedad de Scheck y Asociados, alquilada al Movimiento de Liberación Nacional «Tupamaros» y clausurada por el gobierno en 1995), CX 36 Radio Centenario, del Partido Socialista, CX 44 AM Libre asociada al diario de oposición La República, entre otras.
En casi todos estos casos, sin embargo, estas estaciones estaban vinculadas a empresarios o a organizaciones político partidarias. Es decir, al margen de cuán independientes, pequeñas y de oposición fueran estas otras radios, no eran de ninguna manera medios directamente controlados por grupos y organizaciones sociales de base (jóvenes, estudiantes, sindicatos, grupos étnicos, organizaciones de mujeres, organizaciones de barrio, etc.)
Para la mayoría de los medios de comunicación tradicionales, inlcuidos los de oposición, estos grupos y sectores sociales —los jóvenes, las organizaciones sociales y culturales de los barrios populares— sólo muy ocasionalmente y sólo en el marco de coyunturas muy particulares pueden llegar a convertirse en un "tema" o "asunto" de interés, en cuyo caso, puede que estos grupos y sectores sociales sean invitados a un programa, o se les ofrezca la posibilidad de dirigirse al público mediante ellos.
En la realidad, sin embargo, numerosos obstáculos y barreras conducen a que esto no suceda, o que suceda con muy poca frecuencia; por lo pronto, barreras culturales y generacionales. Por lo general, para los medios estos grupos, sectores y subculturas simplemente no existen como realidades socio-culturales diferentes y específicas (con sus necesidades, gustos y puntos de vista particulares) y, por lo tanto, difícilmente puedan ofrecerles un espacio, y mucho menos adoptar como propios sus gustos, intereses y perspectivas.
Por otra parte, cuando los medios comerciales piensan en estos grupos y sectores sociales no pueden hacer otra cosa que reducirlos a algún mínimo común denominador, consumidores potenciales a ser captados (y como tales, ofrecidos a los avisadores) interpelando a los elementos más universales, no-específicos y menos controvertibles de su perfil como grupo.
Es en este contexto que uno entonces puede apreciar la importancia de poder controlar medios de producción cultural sin tener que depender de otros, en una época en que la esfera pública, el ejercicio real de la ciudadanía y la propia posibilidad de desarrollarse como personas humanas y como ciudadanos dependen del control de algún tipo de medios de información, expresión y comunicación (Ver Gustavo Remedi, “Las bases estéticas de la ciudadanía” ).
VI. Construyendo comunidades y ciudades
por medio de la radio.
Los movimientos sociales urbanos transformanel significado de la ciudad (…)
y aun cuando no tengan como objetivoreconfigurar la imagen de un territorio,
de hecho lo hacen. (Aguiar et al.)39
En términos de tecnología, las estaciones radios de baja potencia son bastante elementales y fáciles de armar. Requieren de un lugar (que puede ser cerrado o al aire libre), una o dos mesas, algunas sillas, una fuente de energía, una zapatilla con tomas de corriente, un amplificador, un transmisor de radio, uno o dos grabadores, un pasadiscos, una consola mezcladora, micrófonos, auriculares, una antena, y algunos interruptores y cables. Todos equipos que a razón de los adelantos tecnológicos hoy son relativamente simples, buenos, pequeños y baratos.
La operación de las radios suele requerir una o dos personas en los micrófonos —para que sea más organizado y entretenido— y otra en los controles, de apoyo técnico y en tareas de coordinación (aunque excepcionales, hay radioemisoras enteramente unipersonales). En casi todas las transmisiones que fui invitado a presenciar, sin embargo, participaban un gran número de jóvenes, y mientras unos programas estaban saliendo al aire, los otros grupos preparaban sus últimos detalles y se aprontaban para salir al aire, rodeados a su vez por su círculo de amigos, seguidores y fans, a quienes les gusta estar en la vuelta, charlar, dar una mano, señalar olvidos y omisiones, hacer sugerencias y aportes (de discos, de recortes o apuntes de noticias, de temas, de enfoques).
Debido a su simplicidad, las estaciones son igualmente fáciles de desmontar y transportar. Esto en parte explica la capacidad de “salir a la calle” y la ubicuidad de las radios comunitarias y “andantes”, las cuales transmiten desde diversos lugares de la comunidad, unas veces por voluntad propia y otras veces por necesidad.
Unas veces lo hacen desde casas de familia, otras veces desde clubes y centros sociales barriales (como el Centro Juvenil del Mercado Victoria, el Club Ameghino, el Centro Comunal Zonal 14, el Comedor del Cerro, etc.), y otras desde lugares públicos como plazas y ferias barriales (por ejemplo, desde la Plaza Lafone), encuentros (en la IMM, en el Paraninfo de la Universidad), o actos y manifestaciones (el acto del 1º de mayo, el aniversario de FUCVAM, etc.).40
Para transmitir, las radios comunitarias utilizan frecuencias y espacios de banda vacíos. Algunas veces una misma frecuencia es compartida por más de una radio, lo cual es posible por la distancia que separa estas estaciones de radio y por su baja potencia y alcance: “La Esquina y Sembrando las dos usan el 103.5 sin problema, porque no llegan. En algunos países se ha logrado que en un mismo canal funcionen varias radios de barrio. Eso sí, si nos metiéramos en un canal que alguien está usando ahí si habría problema. Por eso tenés que respetar ciertos criterios técnicos que se están utilizando en cada país. Por ejemplo, hoy en día los canales se ubican cada 800 Khz. En otros países se ha logrado que en vez de 800Khz se haga cada 400 Khz, así se duplica automáticamente la cantidad de espacios libres. Aquí en Uruguay el ancho de banda es de 200 Khz pero igual hay como cuatro o cinco canales libres cada 800 Khz.” (Entrevista Radio FEUU, p. 7-8)
La potencia empleada, la altura de la antena y la regulación del alcance son otras de las consideraciones técnicas que preocupan a las radios comunitarias: “Hoy cualquier radio comercial usa equipos de 100.000 watts y tienen tremendas antenas, pero las radios comunitarias, algunas empezaron con 0.75 w, o sea, no tenían ni 1 watt.” Otras radios tienen equipos con mayor potencia (5 watts, 25 watts, y hasta 300 watts), pero o bien no tienen altura, o bien limitan su alcance al barrio para no interferir con otras radios barriales que puedan estar usando la misma frecuencia, o bien, porque simplemente buscan llegar a la gente del barrio.
Ocasionalmente, ganando potencia y altura, las radios aumentan su alcance: “Durante la huelga de FEUU transmitimos desde el Hospital de Clínicas con un equipo de 25 w que era de El Puente y llegábamos a Solimar, a Las Piedras, a Pando, teníamos un alcance de 25 Km, llegábamos a todos lados. Ahora tenemos un equipo de 300 watts. Pero es según los objetivos que te plantees, en el caso de las radios de barrio la intención de ellos no es llegar a todo Montevideo. Nuestro público, en cambio, son los estudiantes universitarios y a veces los de secundaria, y entonces tenemos que cubrir todo Montevideo y también Pando, Las Piedras, la Costa de Oro, que son las ciudades dormitorio”.
En cuanto a los días y horarios de transmisión, algunas radios lo hacen todos los días, de tardecita o de noche, pero la mayoría lo hace sólo los viernes y los fines de semana, lógicamente obedeciendo a los horarios libres de los estudiantes (que estudian, y muchos trabajan también), tanto de los que hacen radio como los que los escuchan. Radio Lejano Oeste, por ejemplo, transmite todo los días a partir de las siete. Radio FEUU, lo hace los viernes de 5 de la tarde a 10 de la noche y los sábados de 10 de la mañana hasta la medianoche. El Puente, los viernes de 7 de la tarde a medianoche, los sábados de 9 de la mañana a medianoche, y los domingos de de la 5 de la tarde hasta la medianoche. Emisora de la Villa los sábados y domingos todo el día. Uyuyuy sólo los domingos de 8 de la noche a 11 de la noche, y Emisora de Emergencia los domingos de 6 de la tarde a 9 de la noche. La Intrusa, los martes y jueves de 8 y media a 11 de la noche.
La mayoría de las personas que participan en las radios son jóvenes (estudiantes de secundaria, trabajadores jóvenes, algunos universitarios) y hasta muy jóvenes (como el caso de Las fatales de la Teja, que son adolescentes) pero también lo hacen los familiares, los vecinos y diversos miembros de otras organizaciones sociales y de la comunidad. Todos lo hacen en forma voluntaria y amateur —en el buen sentido de la palabra—, y mediante la propia experiencia, pasantías y cursos de capacitación van adquiriendo los saberes y los secretos de esta forma de intervención cultural y de comunicación.
La programación incluye música, información, deportes, entrevistas, debates, comentarios acerca de la cultura, la política y la sociedad, programas de variedad. Parte de la programación está dirigida hacia la comunidad en general (el o los barrios a los que se dirige la radio), otros son más para consumo interno del grupo de amigos y allegados (del liceo, del club o del barrio). Algunas radios han constituido su propia comisión de programación, encargada de recibir y estudiar los proyectos de programas (elaborados por grupos de interesados), de asignar los horarios a los programas seleccionados, y de evaluar, discutir y reorganizar la programación de tanto en tanto.
La Comisión de Programación de El Puente, por ejemplo, incluye a delegados de las diferentes organizaciones del barrio y realiza reuniones mensuales de programación. El 7 de agosto de 1996, El Puente organizó una Asamblea General de Programación, pensada como una ocasión para el encuentro cara a cara de todos los participantes, y como una oportunidad para el intercambio de experiencias, ideas y puntos de vista, y también para discutir las cuestiones fundamentales, tales como “Por dónde pasa lo comunitario?, ¿todos tenemos que salir a la calle con la grabadora?, ¿a quién hay que llegarle?, ¿radio o programas comunitarios?, ¿sólo de lo local vive el hombre?, ¿tetas o corrupción? [...]” (Karina en el El Hurgador, Nº 2, agosto de 1996, p. 3.)
La progamación, en todo caso, refleja el mundo de sus usuarios: sus intereses culturales y visiones de mundo, los temas que son parte de su vida cotidiana y sus estilos de vida, sus preocupaciones y miedos, su críticas de la sociedad así como sus propuestas. (...)
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9 Eduardo Tamayo, "América Latina: Persecución de radios comunitarias", op. cit.
10 Samuel Blixen, "Radio FEUU. Qué culpa tiene el tomate...", Brecha, 12-22-1997p. 23.
11 "Saludos tejanos" (e-mail 10-16-96 WS); Bouissa et al. p. 69.
12 Fuentes: L. L., "¡Uyuyuy! Más radios ilegales", Revista 3, 16 de agosto de 1996 y entrevista con estudiantes de Radio FEUU.
13 Comunicado de la Coordinadora de Radios Comunitarias, 8 de octubre de 1996.
14 Pallares y Stolovich, op. cit., p. 47, nota al pie de página Nº 9.
15 L. L., "¡Uyuyuy! Más radios ilegales", Revista 3, 16 de agosto de 1996.
16 Daniel Gatti, "La legalización y después", Brecha, 5-3-1996.; p. 12.
17 José Ignacio López Vigil, Rebel Radio. The Story of El Salvador's Radio Venceremos. Willimantic, Connecticut: Curbstone Press, 1994.
18 Robert McChesney, “The Escalating War Against the Corporate Media” Monthly Review, March 2004, p. 2.
19 Alexander Cockburn, "Free Radio, Crazy Cops and Broken Windows," The Nation, 15 de diciembre de 1997, p.9
20 Allan Weiner y Anita Louise McCormick, Access to the Airwaves. My Fight for Free Radio. Port Townsend, Washington. Loompanics Unlimited, 1997.
21 Zeke Teflon, The Complete Manual of Pirate Radio. Tucson, Arizona: See Sharp Press, 1993.
22 Alexander Cockburn, "Free Radio, Crazy Cops and Broken Windows," op. cit.
23 Robert McChesney, ”The Escalating War”, Monthly Review, marzo de 2004, p.2.
24 Eduardo Tamayo, "América Latina: Persecución de radios comunitarias" (e-mail 6-14-96, de JS)
25Eduardo Tamayo, "América Latina: Persecución de radios comunitarias" (e-mail 6-14-96, de JS).
26 Nelson Cesin, "Periodistas sin patente: Encuentro de radios comunitarias en el Uruguay", Brecha, 5-3-96, p. 11-12.
27 Titulares del informativo de la mañana de radio El Espectador (Martes 4 de junio de 1996, hora 8:00): "La mesa política del Frente Amplio cuestionó ayer la decisión del intendente interino de Montevideo, Alberto Roselli, de clasurar una radio pirata de La Teja ocurrida en abril pasado, mientras la Intendencia auspiciaba un seminario sobre radios comunitarias".
28 Ver "Encuentro para el desarrollo de las radios comunitarias en el Uruguay: «Con los pies en la tierra y la voz en el aire», El Tejano. Periódico Barrial (El periódico de La Teja y Pueblo Victoria), Nº 37, abril de 1996, p. 2.; "Encuentro para el desarrollo de las radios comunitarias en el Uruguay: «Con los pies en la tierra y la voz en el aire», Estediario (Rocha), 16 de abril de 1996, p. 9; Nelson Cesin, "Encuentro de radios comunitarias: Periodistas sin patente", Brecha, 5-3-1996, p. 11; "En el encuentro con los pies en la tierra y la voz en el aire: Ponencia del Doctor Alberto Pérez Pérez", El Tejano. Peródico Barrial (El periódico de La Teja y Pueblo Victoria), Nº 38, mayo de 1996, p. 9.
29 Samuel Blixen, "Suspendido por molestar la gobierno", Brecha, 12-5-97, p. 32.
30 Samuel Blixen, "Suspendido por molestar la gobierno", Brecha, 12-5-97, p. 32.
31 "En conflicto con la APU y la CNN: La presidencia entre dos fuegos", Brecha, 12-19-1997, pp.1-2.
32"Que cese el control de la información", Brecha, 12-19-1997, p. 2
33 "Presiones sobre la prensa desde Casa de Gobierno", Posdata, 23 de agosto de 1996, p. 20.
34 Jorge Gestoso, "Salen siete, llegan seis", Brecha, 12-19-1997, pp. 4-5.
35 Samuel Blixen, "Radio FEUU. Qué culpa tiene el tomate...", Brecha, 12-22-1997p. 23.
36 Samuel Blixen, "Radio FEUU. Qué culpa tiene el tomate...", Brecha, 12-22-1997p. 23.
37 Samuel Blixen, "Radio FEUU. Qué culpa tiene el tomate...", Brecha, 12-22-1997 p. 23.
38 Raúl Zibechi, "Voces en el aire: Radios Comunitarias", Brecha, 6-21-1996.
39 Sebastián Aguiar, Marcos Pos, Adrián Reffo y Rafael Rey (GEUC), ”Las nuevas formas de la arena. Alternativas teórico metodológicas para el estudio de la ciudad” (2001) .
40 Fuente: ”Allanan radios comunitarias”, email 17 de junio de 1996; ”Comunicado de prensa AMARC / Comunicado de prensa de El Puente”, email 2 de octubre de 1996; ”Para el equipo de PULSAR” del 2 de setiembre , email 2 de octubre de 1996.